Lo que aprendí en 40 años: el estudio que se firma sin trabajo de campo no defiende a nadie
Estudios técnicos

Lo que aprendí en 40 años: el estudio que se firma sin trabajo de campo no defiende a nadie

Por Ing. Heriberto Rojas R. · 3 min de lectura

En más de cuatro décadas de consultoría en transporte mixto he constatado una constante: la fragilidad de los estudios que se entregan sin evidencia de campo. Son documentos bien presentados, con cifras alineadas y formato impecable. Lo que les falta es lo único que importa: base técnica para sostener una decisión pública.

La formalización del transporte terrestre automotor mixto exige rigor desde el origen. No es un trámite de oficina. Es un ejercicio que empieza en la vía y termina en el expediente.

El problema empieza cuando no hay aforos ni encuestas reales

Sin datos operativos levantados en terreno, cualquier propuesta de demanda o proyección de flota se vuelve suposición. Las alcaldías, cooperativas y empresas que buscan habilitarse necesitan un soporte técnico irrefutable ante la autoridad competente. Un estudio con datos ficticios o extrapolados de forma indebida es un riesgo para todos los implicados.

La metodología para los estudios de oferta y demanda está definida con precisión en la Resolución 478 de 2010 del Ministerio de Transporte. Esa norma establece la necesidad de aforos y encuestas por un mínimo de tres días, con tipologías de día distintas. Es indispensable calcular la demanda total por clase de vehículo y la demanda insatisfecha con cifras reales, no con estimaciones.

Tres días de campo no es un requisito decorativo. Es la base que permite separar un comportamiento puntual de un patrón real del servicio.

Lo que vigila la Superintendencia de Transporte

La Superintendencia de Transporte ejerce inspección, vigilancia y control sobre estos procesos. Su observación es contundente cuando falta el soporte de campo. Una de las razones más frecuentes de devolución del expediente es justamente la imposibilidad de verificar que los datos reportados correspondan a un trabajo de terreno real.

Cuando un funcionario revisa un estudio, busca tres cosas: metodología declarada, evidencia del trabajo de campo y consistencia entre cifras y conclusiones. Sin la segunda, las otras dos pierden valor.

Un estudio defendible es el que se construye con la realidad del territorio

Un trabajo bien hecho permite a las administraciones municipales tomar decisiones informadas sobre la asignación de permisos de operación, la definición de zonas de operación y, cuando aplica, la solicitud de zonas diferenciales bajo el Decreto 746 de 2020. También protege a las empresas y cooperativas de futuras sanciones o de la revocatoria de sus permisos.

La inversión en un estudio técnico riguroso se traduce en estabilidad jurídica y operativa a largo plazo. Un expediente sin ese respaldo está condenado a devoluciones, demoras y, en algunos casos, a sanciones por parte de la autoridad competente. La cuenta es simple: cuesta menos hacer el trabajo bien la primera vez que volver a hacerlo dos veces.

Cuarenta años en el oficio enseñan algo claro: el formato no defiende a nadie. El campo sí.

Si recibió un estudio sin evidencia de campo, conviene revisarlo antes de soportar una decisión pública. Le ayudo a auditar el alcance metodológico y a establecer si su expediente resiste una observación de la Superintendencia.

Ing. Heriberto Rojas Rodríguez
Ing. Heriberto Rojas Rodríguez
Consultor del Ministerio de Transporte de Colombia · Cert. No. 089. Más de 40 años en ingeniería de transporte mixto, con estudios en municipios de todo el país.

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